Una vez, vino Alberto a buscarme, si un Alberto. Que no sabÃa leer, que no sabÃa escribir, por no saber, no sabÃa ni su nombre, pero una noche, de estas en vela, volvió a buscarme y me dijo: Aurora, ya sé leer, dame un lápiz ✏️ que voy a escribir. Y yo le pregunto: Alberto ¿Cómo has aprendido a leer y a escribir? . Pues muy sencillo, cada noche aprendÃa una letra del abecedario y con el lápiz que tú me regalaste comencé a escribir. Por eso ahora me llamo Alberto y soy escritor de escritores y tú eres Aurora mi virtud para aprender
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